¡ Buenos días !
Soy un desastre contando chistes...,
cualquiera que me conozca bien puede confirmarlo; y detesto ser el centro de
atención.
Para mí, cada vez más, la vida
ideal se asemeja bastante a la que cuentan llevaba Horacio Quiroga allá en la
selva misionera; aislado de todo en una especie de fortín. Quienes se acercaban
a verlo debían prestar mucha atención al color de la bandera que ondeaba en su
mástil. Si su color era verde, significaba que se aceptaban visitas; si era
roja, adoptaba su interpretación lógica, no pasar. Jajajaja…
En este mundo tan extremadamente sociable
en que vivimos queda mal confesar que una es un poco anacoreta, lo sé…, pero
estoy comprobando con el paso de los años que esa tendencia tan impopular está
arraigando en mí.
Me gusta la soledad…, es más, la
necesito, y estar rodeada de gente supone muy a menudo un auténtico esfuerzo.
También me gustan las personas, y
no solo me gustan, me apasionan, porque… para bien o para mal no dejan de
sorprenderme; pero últimamente… prefiero dosificarlas…, de una en una.
Es curioso como evolucionamos…, y cada cual de manera distinta. Eso
es lo realmente apasionante, ¿verdad?
A ver… ¿A cuántos de ustedes les
aburre soberanamente charlar, simplemente eso, con personas con las que años
atrás, muchos años atrás… jajaja, les resultaba ameno hacerlo?
Y lo más asombroso…, ¿por qué
siguen haciéndolo? Por supuesto que no incluyo aquí a jefes, cuñados, y demás “seres
impuestos” jajajaja…
Bromas aparte, y llegados a este
punto de nuestra vida…, ¿creen que nos hemos vuelto más exigentes?, ¿o es solo
que valoramos tanto nuestro tiempo que elegimos muy bien con quienes lo
compartimos?, ¿tanto hemos cambiado…?, ¿o quizá no?
Quizá solo se trate de que ahora nos
conocemos mucho mejor a nosotros mismos y sabemos perfectamente lo que queremos
y lo que no… ¿Cómo lo ven?
¿Se trata solo de, “a estas alturas…, tonterías las menos”, o hay mucho
más? ; )